CERCA DE TU CASA

Por Dani Arrébola

No hay tanto pan donde abundan corazones

Es el cine el mayor y mejor arte, por ser la suma de todos, para plasmar en la gran pantalla los dramas a los que día a día la sociedad hace frente para sobrevivir. En este último año, ya sufrimos con aplauso el compromiso en pantalla de Techo y Comida, la ópera prima de Juan Miguel del Castillo en el que de una manera directa y sin concesiones, Natalia de Molina, se encarnaba en una jovencísima madre soltera que hacía lo imposible por nutrir a su hijo y taparlo por las noches. En esta ocasión, y ya con la bienvenida del mes de Septiembre, el cineasta catalán Eduard Cortés nos retrata en Cerca de tu casa, la crudeza de la misma temática a través de un elemento tan propio en el séptimo arte como distinto en la tragedia: la música y voz del timbre más bonito del país, Silvia Pérez Cruz, que es capaz de meter sus números entre las escenas sin que éstas pierdan ni un gramo de su esencia narrativa.

Con guión del propio Cortés escrito junto a su colaborador Piti Español, el musical -que ya tuvo el aplauso de la crítica y público en el pasado Festival de Málaga- teje sus notas y sentimientos encontrados a través de Sonia (Silvia Pérez Cruz) y Dani (Ivan Massagué), un joven matrimonio que, junto a su pequeña hija, sufren la impotencia de ser desalojados bruscamente de su piso por las fuerzas de seguridad. El motivo es el común en tantas familias que, lamentablemente, aumentan en los últimos años: la tragedia de no poder pagar tu piso a los bancos. El círculo de injusticia siempre amenazante, obligará a los padres de Sonia (Manuel Morón y Adriana Ozores), a aunar todas sus fuerzas y recursos con tal de que su propia casa -donde alojan a la joven pareja y a su pequeña nieta- no sufra el mismo final.

Y es que no hay tanto pan donde abundan corazones. Y no lo hay porque Cortés muestra con solvencia, y dureza pero sin perder la elegancia del componente musical, una realidad contextual que casi siempre se acaba imponiendo en el individuo, consumiendo sus sueños y aspiraciones y, en consecuencia, humanizándolos como una mano a la otra. Cerca de tu casa no dota a su cuadro de buenos y malos -es imposible no compadecernos en los ojos de ese policía desorientado y desalmado- sino más bien de Soles y Lunas que se imponen como una tormenta en el verde paisaje, como un grito en medio del desierto. Y en ese desierto escuchamos sin esfuerzo alguno el timbre de voz de Sílvia Pérez Cruz, que no sólo no interrumpe la historia como pudiéramos esperar en un musical, sino que la hace avanzar a través de dotar a cada palabra del sentimiento justo entre tanta injusticia.

Cerca de tu casa es una película imprescindible. Su terrible drama, del que nunca hemos de cansarnos de decir que siguen padeciendo miles de personas en España, viene aquí presto de la elegancia exclusiva y del latido propio que lleva consigo la música. Ésta no es gratuita en la historia, y las más que posibles lágrimas del que se levante de su butaca una vez se enciendan las luces, le ayudarán a comprenderlo…comprender todo y nada.

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