TECHO Y COMIDA

Por Lara Torrano

Desahucio de credibilidad

Un golpe de pesimismo. Un golpe fuerte que llega a manos de una excelente Natalia de Molina interpretando una joven madre soltera amenazada de ser desahuciada y que lleva consigo un hijo pequeño a quien mantener. Un panorama inicial desalentador que sigue a lo largo del transcurso del film.

Seguramente una intención del director, Juan Miguel del Castillo, de mostrar el drama social en un escenario como es el de Jerez de la Frontera donde se refleja a través de sus personajes el drama social tan inherente en nuestra actualidad. Una apuesta de pesimismo un tanto arriesgada ya que el exceso de tópicos crea momentos de poca credibilidad y un uso reiterado de estereotipos.

Aunque el film sigue un tono calmado y tranquilo en voz de su protagonista, el espectador echa en falta en algunos momentos la desesperación e ira ante tal situación que se resuelve con una pelea final entre Rocío y su casero. Los momentos de tensión y angustia se respiran en cada escena gracias a la lograda interpretación de la joven Molina que se acompaña con un entorno de actores encajados perfectamente en los vecinos y amigos de la sociedad actual.

Techo y comida es un claro ejemplo de una sociedad enferma y acuciada por una profunda crisis económica. Un intento de plasmar el derecho de todo ciudadano a tener un salario digno, un techo y un plato de comida en la mesa. Sin duda un golpe de emociones fuertes y dilemas morales que no os podéis perder.

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