CUIDANDO AL SOL

Por Dani Arrébola

Cuidando a los sueños 

No llegan muy a menudo películas bolivianas a nuestra cartelera y es por eso que cuando aterriza una, directamente desde las orillas del lago Titicaca, conviene aventurarse en la misma ni que sea para mantener en buena forma nuestra curiosidad. La hora y veinte filmada de propuesta que dirige y escribe Catalina Rizzini se contempla relajada y en voz baja, casi en el mismo tono en el que charlan y piensan sus protagonistas.

Y la protagonista principal es Lucía (Lucita para los familiares y amigos), una adolescente que sueña no solo con volver a ver a su padre regresar de su odisea por la capital sino también con explorar esa otra vida urbana más allá de las aguas de las que se nutre. Vendiendo figuras artesanas en la ruta turística de la ladera del Titicaca como único sustento alimenticio que tiene ella y sus dos hermanos menores junto a la matriarca de la familia, respiramos un sosiego que a más de uno le sentará como la mejor de las terapias para evadirse del mundanal ruido.

Resulta curioso que el deseo que persigue esa joven de urbanizarse sea el contrario que en los tiempos de ahora (con teletrabajo en auge) pueden perseguir otros tantos desde la orilla contraria. Es decir, Rizzini no profundiza tan solo en el día a día de una pobre realidad en el corazón de Bolivia, sino que hurgando en el asunto, también sirve la cinta para cuestionarse si el ser humano no hace más que buscarse excusas para extraviarse por el camino y llegar a esos destinos imaginados donde nunca ha estado. Algo así como sugería Blaise Pascal en su célebre frase: «Todos los problemas del hombre surgen de la imposibilidad de no saberse estar encerrado en su habitación».

«Mi padre es el hijo del Sol, el que lo cuida», pronuncia Lucita una y otra vez a ese compañero de aventuras que le arregla la ansiada barca con la que zarpará a un nuevo horizonte. Pero su padre cuando regresa ya no es el mismo… Y es que la vida nunca es la misma… Ni siquiera en el mismo día, minuto a minuto la vida cambia. Cuidando al sol es en buena medida un homenaje a ese cambio que los lugares y sus raíces, contextos y demás, nos inspiran o expiran a cada quien de una manera distinta. Esa barca homérica con la que se cierra el film y esa mirada feliz de una nueva Lucía hacia el infinito es toda una puerta hacia un nuevo universo de sueños…

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