DEADPOOL

Por Samuel Fonfría

Más Deadpool y menos villanos pésimos 

Y por fin llegó el día del estreno de Deadpool en la gran pantalla, una película de superhéroes que lo va a petar, o por lo menos eso es lo que nos venden en los numerosos anuncios. Este film de acción con muchos tintes de comedia nos muestra a Wade Wylson, un ex-agente de las fuerzas especiales retirado y convertido en un mercenario. Después de diagnosticarle un cáncer mortal, decide someterse a un experimento para salvar su vida. A partir de éste, adquiere súper poderes e intentará atrapar a quien arruinó su vida.

Tim Miller hasta ahora tan sólo había dirigido tres cortos de animación y con Deadpool llega su estreno en la dirección de largometrajes. El film narrado con saltos temporales te plantea el conflicto desde otro punto de vista, te va mostrando lo que el mismo hace implícitamente y el porqué. El guión es más que bueno: brillante trabajo de unos guionistas capaces de hacerte reír y dejarte con la boca abierta, mostrándote el lado más sarcástico y soez y el más tierno y humano de Wade Wylson.

Ésta quiere ser una película de súper-héroes distinta a todas las anteriores y lo consigue con creces. Estamos acostumbrados a ver un superhéroe con rectitud de corazón, que es bueno y justiciero con los malos siempre mirando por el bien común y dejando a un lado sus intereses. En Deadpool (interpretado por Ryan Reynolds) podemos ver a un muy logrado y muy distinto a los otros, una persona que a pesar de tener una vida desastrosa y pésima, la sabe sufrir con humor y que para conseguir sus objetivos no cuenta con la ética ni el bien común. Un gran punto a favor del film y de Wade Wylson son los cameos hacia la película Linterna verde, logrando sacar más de una carcajada a los que hemos visto la anterior también protagonizada por Reynolds.

En el film, también podemos ver a un Coloso que todos los fans esperaban de carácter inhumano, sin sentimientos, con bastante protagonismo y siempre manteniendo la forma de metal durante todo el largometraje, haciendo justicia al Coloso de los cómics. Poco que decir de los personajes secundarios, son muy llanos y no tienen ninguna pretensión palpable durante los 106 minutos que dura el metraje. Qué decir del villano (interpretado por Ed Skrein), no está ni a la altura del zapato de Deadpool, con unos diálogos pobres y con una inerte interpretación.
En el apartado técnico la película no tiene mucho de que alardear. Un montaje que transmite poco con una fotografía pobre y básica.

El resultado está muy bien si esperas ir al cine y disfrutar de una película de acción con mucha comedia. Los siete euros que te puede costar la entrada del cine están más que amortizados con Deadpool. Lo peor de todo esto es el esfuerzo en crear un superhéroe distinto -que lo han conseguido- que tan sólo otorgará oxígeno a Ryan Reynolds, y en conseucencia dejar de lado el elenco restante de actores, apartándolos mucho más lejos que en un segundo lugar. El metraje se vende como la mejor de superhéroes, pero tendremos que esperar hasta Capitán América: Civil War, El Escuadrón Suicida y a Batman vs Superman: el amanecer de la justicia.

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