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ENTREVISTA CON ELIANE CAFFÉ

Charlamos con la directora brasileña, Eliane Caffé, en pleno Festival de San Sebastián donde presenta en la sección Horizontes Latinos, el documental Era el Hotel Cambridge (Era o Hotel Cambridge en su título original), ganador de la categoría Cine en construcción en la pasada edición del Festival de San Sebastián. La película narra la pobreza a la que se enfrentan los «sin techo», un colectivo obligado a ocupar un edificio en pleno centro de Río de Janeiro, nutrido por las emociones y decepciones que conlleva la amenaza constante del desahucio.

*La charla tiene lugar a las cuatro de la tarde en una de las terrazas del hotel María Cristina de la capital donostiarra:

Apetece Cine: -Muchas gracias por atendernos Eliane. Para empezar ¿qué es lo que el espectador va a ver en la película documental?

Eliane Caffé: – El espectador va a ver una triste realidad pero contada con mucha vida. Es obvio que Era o Hotel Cambridge narra una situación cruda como es la de la lucha por la dignidad de un grupo de personas que no tiene techo -algo que lamentablemente es cada vez más común en Sudamérica-, pero como te digo hay mucha vitalidad dentro de la historia que puede hacer que el espectador la vea con unos ojos más estimulados que lo que a priori indica la temática de la misma.

A.C.: -Podemos afirmar que más allá de esta triste realidad, son los personajes el verdadero eje vertebrador de la historia.

E.C: – Rotundamente. Es 100% así. Es una película que, además de ser híbrido realidad y ficción, la han construido los propios personajes. El modo de producción no obedece la secuencia del cine tradicional sino con un nuevo espíritu en el que por ejemplo trabajamos con 21 estudiantes de una escuela de arquitectura que fueron los que idearon y construyeron todos los escenarios. O incluso hemos trabajado también desde la propia recogida de objetos de la calle, lo que en Brasil se conoce como el shopping calle, donde a través de los conocidos ecopuntos, la dirección de arte y los personajes del film se unieron para dar más realismo y originalidad en la pantalla a este movimiento. En esta última tarea nos ayudaron un grupo de españoles cuyo colectivo se llama Basurama, que nos guiaron y aportaron ideas muy interesantes sobre esta nueva vida que le quisimos aportar a los objetos a través de todos los personajes.

A.C.: -¿Qué fue lo que más os preocupaba a la hora de encarar el proyecto?

E.C.: Sin duda, el peligro de las localizaciones. Nos preocupaba no tener la plena seguridad de poder grabar en estos sitios tan selectos y degradados sin riesgo a que viviéramos episodios límite en la misma realidad. Por eso seleccionamos concienzudamente los lugares de grabación, porque a pesar de todo tenían que ser, sí o sí, reales para el alma de la película.

A.C.: -Brasil ha sido en este 2016 uno de los países, sino el país, en el que todas las miradas se han centrado por ser la sede de los JJOO. Aprovechando que te tenemos a ti como directora y a parte del equipo en España, en este Festival de San Sebastián, os queremos preguntar, ¿Qué mirada tiene Brasil hacia el drama social que en determinados lugares está viviendo también España?

E.C.: Creo que es muy importante partir de la base que es un todo común. La misma crisis mundial que empezó en EEUU, nos marcó tanto a Brasil como a España y como a China. En Brasil los contrastes son mucho más profundos, porque sigue siendo un país subdesarrollado y el problema de la vivienda lleva existiendo décadas, prácticamente de forma crónica. En Brasil empezamos a organizarnos a partir de la década de los 80, pero es verdad que también se ha despertado entre un sector emergente de los brasileños un interés por lo que está ocurriendo en España y en la Europa occidental. La propia protagonista del movimiento de nuestra película, tiene vínculos con miembros de las plataformas antidesahucios españolas, pero para que nos hagamos una idea de la diferencia entre los dos países, esta líder de nuestra película tiene en propiedad 21 edificios en el centro de Río de Janeiro donde acoge a refugiados sin techo. Esto en España, afortunadamente y esperemos que así siga. aún no ha llegado.

A.C.:- Al ser Era el Hotel Cambridge un film de denuncia social en el que es imprescindible que el mayor número de personas pueda acceder a su visionado, pensamos en la televisión -más allá del cine- como una de las mejores ventanas de explotación para este tipo de contenidos. ¿Es fácil situar este producto en el sistema televisivo actual de Brasil?

E.C.: – Sin ser experta en la industria televisiva pero me atrevo a decir que el problema de situar en Brasil los productos en la ventana de la televisión es exactamente el mismo que el que tenéis en España. Es un tablero de juego en el que todo el mundo sabe que hay un cupo para llenarse sólo con las películas comerciales, que se programan en prime time. Las películas independientes, no obstante, encuentran muchos problemas para llegar a la televisión. ¿Cuál es entonces nuestra gran esperanza y la de todos aquellos que necesiten de una ventana para llegar al máximo número de personas? Pues, la red de Internet. Pero aún contando con Internet sí me gustaría destacar una percepción que veo: incluso en estos festivales, en los que tenemos la oportunidad de hablar con ustedes y lo respetamos mucho, veo que cada vez se da menos voz a este tipo de producciones de cine de autoría o que no trabajan con los estándares convencionales del cine más mayoritario. En Brasil existe un cine llamado «de quebrada», son jóvenes que hacen narrativas y ensayos maravillosos pero que están condenados a vivir en el mundo paralelo de la web, en el que no se incluye el mundo de los festivales. Eso sí, en este Festival de San Sebastián, tenemos una excepción maravillosa que es la sección Cine en construcción, donde nos dimos voz el pasado año y que es vital que siga existiendo y enriqueciéndose.

A.C.: Además, no sé si estará o no de acuerdo pero este tipo de películas como la que usted dirige, creo aporta un elemento que el cine parece olvidar en la industria comercial: la humanidad. Es una película que parece tocarte con sus propias manos, sentir su pulso y respiración y, en definitiva, hacerte sentir más persona que un simple número consumidor de un entretenimiento.

E.C.: Absolutamente así es, o al menos es la idea con la que al embarcarnos en estos proyectos, partimos para poder reproducirla y construir así un relato humano. Y lo más curioso es que toda esta humanidad la podemos realizar hoy en día con un sinfín de cámaras de última tecnología, de canales y redes globales y en un campo de juego con todo a nuestro alcance y que, sin embargo parece nos cuesta el doble que antes poder aportarla.

A.C.: Muchas gracias por concedernos esta entrevista y toda la suerte del mundo para Era el Hotel Cambridge, película que todos sin excepción deberíamos ver.

E.C.: Muchísimas gracias a ustedes, han sido unos minutos de charla de absoluto placer.

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