Festival de Cannes 2017: Jornadas 1 y 2
Por Dani Arrébola
Deplechin aburre y Zvyangtsev asusta
Ya está aquí. Ya llegó. El maremoto del mes de Mayo en la Costa Azul. El festival del planeta es prestigioso pero también muy puñetero. Escribir esta misma crónica supone un esfuerzo titánico, no en el intelecto de cada quien (en el que las horas de no sueño también hacen mella) sino más bien un esfuerzo material. Activar el servicio Wifi ya supone todo un manual de ingeniería informática y encontrar un espacio-tiempo para poder a escribir no es un reto menor. En fin…haremos lo qur buenamente podamos.
Los vestidos y trajes, la ornamenta de gala y las sonrisas (postizas o sinceras) se entremezclan por La Croissette en estas primeras jornadas de un festival que nos ha dejado hasta el momento indiferente en cuanto a su oferta en la selección oficial. A falta de ver, en el momento que escribimos estas líneas, el último trabajo de Todd Haynes, Arnaud Desplechin abría el fuego (un fuego abrasador el de Cannes) con su película «Les fantomes d’Ismael».
El reparto atractivo, capitaneado por Mathieu Amalric y escudado por tan respetuosas señoras como Marion Cotillard y Charlotte Gainsbourg, se pierde en una narrativa confusa y barroca, tan pedante como prescindible. Se supone que el director nos quiere contar los tormentos de un director de cine, perturbado por su pasado oscuro, y al que hará frente acostándose con las dos féminas. Seguro que los expertos sabrán ver mucho más que servidor…y sacarle la punta a la cuestión con más sustrato nutritivo para la mente.
El que sí deja sustrato y sustancia para el coco es el ruso Zvyantgsev en su película «Loveless». Todo un ensayo sobre esa sociedad fría a través del llanto inaudito de un niño de 12 años que llora en silencio el drama del divorcio de sus padres. La extensión de planos y la magistral exposición del ambiente no hacen más que confimar las excelencias de un cineasta con sello propio que vuela a gran altura y que salva una demente jornada inaugural en Cannes.
Y demente es acabar una crónica comme ci comme ça desde la sala de ¿prensa/café/WIFI? del festival. Déjenme engrasar la máquina y las películas. Llegarán más.
