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FESTIVAL DE MÁLAGA 2016: CRÓNICA GENERAL

Por Dani Arrébola

Biznagas de sonrisas y de amor a nuestro cine

Se acabó lo que se daba por la capital de la Costa del Sol que, en este caso, era mucho. Quizás no a nivel de enormes y grandes películas, pero sí a nivel de unos buenos espetitos y unas más que interesantes historias que se han cristalizado con la Biznaga de Oro a la Mejor Película para Callback, la más independiente de las películas a concurso dirigida por el barcelonés Carles Torras. la decimonovena edición del Festival de Málaga concluía anunciando un palmarés que a más de uno le pilló a contrapié, a pesar de que títulos indispensables y derrochadores de calidad como La propera pell de Isaki Lacuesta e Isa Campo se ha llevado aún más biznagas que la gran triunfadora: cinco laureles para el film co-dirigido por los tres entregados a ese tan extraño Sueño Americano.  Y más allá de a quién le ha tocado la tómbola que siempre es la decisión de las opiniones tan variopintas como negociadoras de un jurado , y más allá de la sorpresa -o no- de no incluir entre las elegidas a films con gran producción como Gernika, por la incomparable Málaga hemos constatado que por mucho que «los de arriba» se empeñen en llevarlo a la UCI, nuestro cine seguirá gozando de la salud suficiente como para seguir atrayendo a un fiel y reconciliador público.

13087530_1050048191697511_6241438380024620530_nQuizás no sea muy estética el precio a pagar para mantener esa salud: cuesta encontrar alguna película de las proyectadas en el embelesado Teatro Cervantes en la que en los títulos de crédito no aparezca financiación del ICO, del eco del uco y de un sinfín de ayudas que hacen posible lo imposible. Garci nos dijo en el Festival de Begur: «Es en eso en lo que ha cambiado nuestro cine: antiguamente existía la única y solemne figura del productor que aparecía él sólo en los títulos de crédito, y ahora en cambio no se acaban nunca esos títulos». Y al respecto hemos preguntado a todos los que hemos podido «enganchar» en nuestras entrevistas y en nuestras excursiones diarias -y viajes de intramundo entre ascensores inteligentes- por el Hotel AC Málaga Palacio. Charlas amenas y fructíferas tanto a directores noveles como David Cánovas (La punta del iceberg) o algo más veteranas como Inés París, como a actrices consagradas sean jóvenes –María Valverde– o ya curtidas en la industria del entretenimiento como es el caso de Belén Rueda. Esta última es la que quizás más claró nos lo dejó: «No podrán con nosotros. Es tan fuerte la magia del cine que hemos demostrado no rendirnos jamás ante cualquier adversidad, ni siquiera ante ese 21% de IVA asesino». 

13124580_10209509619365225_4559363099188882203_nY de asesino iba la película que Belén Rueda protagonizaba o, al menos, esa pista nos daba su título largo y familiar, La noche que mi madre mató a mi padre, se llevó el premio del público de una ciudad acostumbrada a recibir a todos con una amplia sonrisa en la cara y con una estupenda y lógica pachorra que tanto se echa de menos en el vértigo actual comunicativo. Los malacitanos siempre responden y tanto el Teatro Cervantes, en sus pases compartidos de prensa y público, como el cine Albéniz, el Teatro Echegaray y las demás sedes culturales que sumaban cine y vida a esta edición, se llenaban de almas inquietas por alejarse de lo rutinario y sumergirse en el placer del séptimo arte, que es el más completo de todos cuanto existen.

Despedimos nuestra primera cobertura en Málaga con la misma ilusión con la que la iniciamos. Contentos de haber participado dando voz a un festival que el año próximo celebrará sus dos décadas de homenaje al cine español y enriquecidos no solamente de sus nutrientes -casi todos- interesantes en pantalla, sino también de la amabilidad y generosidad insaciable de nuestros grandes compañeros de prensa, agradeciendo sobre todo a Samuel de Román y María Aguilar por facilitarnos nuestra cobertura gráfica y, en especial, a nuestro amigo, colaborador y maestro Josemanuel Escribano que ejerció de «anfitrión» de un Festival y de una ciudad que se conoce bajo la misma sonrisa con la que ésta lo recibe entre boquerones, bodegas y críticas de cine. Málaga, ciudad de Sol y de amor a nuestro cine…¡Nos vemos el próximo año!

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