MONUMENTS MEN

Por Josemanuel Escribano

Dir.:George Clooney

Pro. y Gui.:George Clooney, Grant Heslov 

Int.:George Clooney, Matt Damon, Cate Blanchett.

Pocas personalidades tan interesantes como la de George Clooney en el actual cine americano: crecido en una familia de artistas, actor de carisma irresistible –casi cuarenta películas de todos los géneros y más de treinta papeles en series de televisión, con Urgencias a la cabeza-, productor de una treintena de títulos y guionista y director de cinco, de los más significativos quizá de su carrera: Confesiones de una mente peligrosa, Buenas noches y buena suerte, Ella es el partido, Los idus de marzo y esta nueva, que reúne todas sus facetas.

Monuments Men es una página –más o menos novelada- de la Historia del Siglo XX. Durante la II Guerra Mundial, los alemanes procedieron al saqueo sistemático de las obras de arte que encontraron en las grandes colecciones –las privadas de los ricos judíos franceses, sobre todo- y, de paso, en museos, iglesias y palacios de toda la Europa ocupada. Miles de cuadros, esculturas y objetos artísticos fueron seleccionados y escondidos para su posterior traslado a Alemania para nutrir el gran museo del III Reich ideado por Hitler. En los últimos tiempos de la contienda, todavía el omnipotente Hermann Göring visitaba con frecuencia el parisino Jeu de Paume, donde se almacenaban miles de obras, para escoger las que quería llevarse.

Con la derrota final del ejército nazi, siguiendo instrucciones del propio Hitler –el terrible “Decreto Nerón”-, muchas de esas piezas se destruyeron con furia incendiaria. Otras permanecieron ocultas en distintos lugares, desde casas particulares hasta minas abandonadas; y muchas más cayeron en poder de los soldados rusos, que las llevaron a su país. Y en esos momentos, alertados por esta dolorosa situación, un grupo de voluntarios americanos –media docena de veteranos arquitectos, restauradores e historiadores- decidieron volar a Europa para rescatar cuantas obras pudieran, y devolverlas a sus legítimos dueños. Al menos, eso es lo que cuenta la película. Como decía, George Clooney escribe, produce y dirige este relato y además capitanea el pelotón de maduros y esforzados combatientes por el arte que forman Bill Murray, John Goodman, Bob Balaban, Jean Dujardin y otros: los infatigables “Monuments Men” que se jugaron la vida –y algunos la perdieron- tratando de salvar el legado histórico de la cultura europea.

Bajo la dirección del profesor Frank Stokes –George Clooney-, el grupo se reparte en misiones de distinto grado de dificultad y peligro: uno va a París para tratar de obtener un catálogo de las piezas robadas, mientras los demás se reparten por los terrenos recién reconquistados e incluso en el mismo frente de la retirada alemana. Buscan sobre todo dos obras de incalculable valor: el Políptico de Gante –el gigantesco retablo de los hermanos Van Eyck-, y la maravillosa Madonna de Brujas, esculpida por Miguel Ángel. Las pesquisas van dando resultado, fruto de la exhaustiva investigación, el empeño de los rescatadores y también, por supuesto, de la suerte que a veces los acompaña.

Aunque no siempre ayude al Clooney autor del evento. Partiendo del texto de Robert Edsel y Bret Witter, el guion simplifica los hechos peligrosamente. No solo en la reducción del número y disposición de los expedicionarios –no sería lo más grave, gracias al estupendo reparto-, sino también en la progresión y la intensidad de sus acciones. La narración se hace pronto demasiado rutinaria, sin excesiva emoción y con cierto sentido del humor que no acaba de encontrar acomodo. Monuments Men apunta a película bélica clásica, a drama histórico-político-cultural y a policiaco con suspense; y seguramente se queda a medio camino de todo ello.

Al final, Clooney quiere cargar las tintas –siguiendo aquí la tesis original del libro- en la difícil cuestión de si una obra de arte vale más que una vida humana, sacrificada por salvarla. En realidad, fueron cinco millones de piezas las rescatadas, pero aun así… la respuesta tiene más aristas de las que muestra el convencido historiador Frank Stokes, protagonista de la historia en la pantalla.

Publicaciones Similares

  • MR. TURNER

    Por Dani Arrébola El lienzo imponente de Timothy Spall Desde una experiencia previa basada en dirección de teatro, Mike Leigh dio el salto en la década de los 70 a la dirección cinematográfica, donde pronto impuso su particular estilo con esencia de la pléyade de la escuela británica que iba surgiendo con fuerza: los Loach,…

  • CORAZÓN DE LEÓN

    Por Dani Arrébola  Cuando el tamaño del corazón es lo que importa Marcos Carnevale es de esos cineastas de «pasta argentina», que huyen de cualquier atisbo de escuela cinéfila con tal de derrochar en pantalla todos aquellos signos de la identidad exclusiva inherente en una vena artista. Es por ello que además de coger la…

  • GOLD, LA GRAN ESTAFA

    Por Dani Arrébola Con Matthew de oro en un buche dorado Justo en el mismo día en que se estrena El Fundador, se posa en las salas de nuestro país Gold, la gran estafa, dos películas que bien podríamos considerarlas primas-hermanas en cuanto a su temática emprendedora y liberal y, sobre todo, en cuanto al…

  • EL PREGÓN

    Por Dani Arrébola En el pregón de Proverzo, Andreu y Berto ¡HOT HOT HOT! and Laughs Laughs Laughs… Buenafuente y Berto. Sí, sí. Andreu Buenafuente y Berto Romero nos dan El pregón del pueblo de Proverzo bajo la batuta artística del joven cineasta Dani de la Orden y, de propina, también dan lo esperado: multiorgasmos…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *