Jojo Rabbit
Por Samuel Fonfría
La efectividad hecha película
La comedia es uno de los géneros cinematográficos más conocidos y queridos por el público, ya que, hay infinidad de filmes que pertenecen a este género. Pero, existe una controversia, porque, aunque es uno de los más queridos, también, es uno de los más odiados al producirse tantas cintas de este tipo. El público poco a poco se va cansando, ya no busca el chiste fácil junto con una historia básica que no ofrece nada provechoso al espectador. La comedia está evolucionando en un tipo de películas que premia al espectador inteligente, al que no se conforma con lo primero que se encuentra y prefiere un humor más refinado e historias con profundidad. Y, según, Taika Waititi, su película Jojo Rabbit, tiene todo esto.
La historia nos sitúa en la Segunda Guerra Mundial, en Alemania. Un chico de 10 años, llamado Jojo “Rabbit” Betzler (Roman Griffin Davis), fiel adepto al partido Nazi, está a punto de unirse a las Juventudes Hitlerianas, pero un desgraciado accidente le obligará a pasar más tiempo en casa y descubrir que su madre esconde a una adolescente judía en su casa. El joven Jojo junto con su amigo imaginario Adolf Hitler (Taika Waititi) deberán afrontar este problema de la forma más adecuada posible.
Waititi crea una visión pintoresca y refrescante de uno de los hechos mas crueles de la época. El director consigue transformar al espectador en un ciudadano más que tuvo que vivir dicha situación y, que poco a poco, va descubriendo la cruda realidad. Aunque se usa la comedia como género para albergar tan amarga historia, esta no desentona en ningún momento, más bien, ayuda a construir un relato eficiente y eficaz en sus intenciones. Con una técnica muy pulida y trabajada, la fotografía cierra el circulo narrativo del filme ofreciendo al público un producto
que realza su mensaje por todas las vías que tiene a su alcance.
Jojo Rabbit es una más que notable película que pasará algo desapercibida por el género en el que está encorsetada. Pero, este es otro ejemplo de peso del potencial que tiene la comedia. Taika Waititi ha conseguido hilvanar una historia que funciona como un reloj suizo. Potente, sobria, fascinante y, sobre todo, divertida.
