OPERACIÓN U.N.C.L.E.
Por Dani Arrébola
Operados con estilo y con espío por el cirujano Guy Ritchie
Nos tiene que gustar Guy Ritchie. Estamos obligados a ello. Los directores que tienen fe en sí mismos y en su estilo nos han de gustar por ser héroes «libres» capaces de escapar de convencionalismos bíblicos y pautas surgidas de esa mandíbula de hacer dinero llamada industria. Como ya hiciera Tarantino, o Fincher o Nolan, Guy Ritchie consolidó a la primera su expresión: un punzón dotado de nervio, brío y elegancia del que pudimos deleitarnos en películas como Lock & Stock (1998) o Snatch. Cerdos y diamantes (2000). Luego llegaron otras, quizá algo menos redondas, como sus dos partes de Sherlock Holmes (2009 y 2011), pero en ambas el cineasta británico, y esta Operación U.N.CL.E. no es excepción, mantiene sus esencias bien confitadas en su particular mente creativa y arriesgada.
Adaptada de la serie televisiva de Sam Rolfe, la historia se ambienta a principios de los 60 en plena Guerra Fría. En ese contexto, un agente de la CIA, Napoleon Solo, (Henry Cavill) y otro del KGB Illya Kuryakin (Armie Hammer), se verán obligados a unir sus fuerzas en una misión conjunta con tal de hacer frente a una misteriosa y peligrosa organización criminal encabezada por la sensual y malvada Victoria Vinciguerra (Elizabeth Debicki). La pista de la que parten es la de la hija de un científico alemán desaparecido, (Alicia Vikander), que se convertirá en la llave para infiltrarse en la banda criminal y evitar, a contrarreloj, el caos mundial.
Ritchie es fiel a su estilo que es capaz de imponerse incluso a la propia historia, y ésta precisamente no es una historia de aliños…La ambientación en plena época de mentiras y re-mentiras, de artimañas y avances, de picaresca, galanería y sensualidad y, en definitiva, de todos los ingredientes que copan todo ese género de espías del que tan bien se ha servido el séptimo arte, están presentes e hilvanados en esta Operación U.N.C.L.E. con absoluta elegancia y maestría técnica. La sensación es doble: no disfrutas solamente de una buena historia -aunque no redonda- de espionaje y contra-espionaje; sino que también agradeces la chuchería que nos brinda en pantalla y sin respiro el realizador británico. Es gracias a ese estilo consolidado, que en nuestra retina fácilmente se nos quedará sellada más de una escena del «meollo» de acción, sobre todo más de una escena sobre ruedas y al volante…
Pero si la dirección de Guy Ritchie resulta notable, gomosa y atractiva es también gracias a la buena selección de un elenco de actores y actrices emergentes -cosa que también es de agradecer- en unos rostros del que estaremos obligados a familiarizarnos en muy poco tiempo. Si Cavill y Hammer juegan a su lío de espías con serenidad y profesionalidad, son ellas las que se llevan el gato al agua: tanto Alicia Vikander como Elizabeth Debicki opositan por méritos físicos pero también interpretativos a hacer que uno se quede «bobo» en la butaca durante las dos horas del ingenio cool en el que ambas muestran haber entendido a las mil maravillas portar los arsenales que exigían sus papeles, esto es, mucha metralla sensual y adictiva básicamente…
Con un soundtrack repleto de excelentes clásicos italianos y otras tantas sintonías que se te calarán en el cuerpo al mismo ritmo que su acción, Operación U.N.C.L.E. es, con permiso de la quinta entrega de Misión Imposible (con la que guarda un buen número de similitudes), la cinta de acción y entretenimiento de este verano. No es la mejor en la carrera de Guy Ritchie, pero sí vuelve a destapar las mejores esencias de un cineasta que cree en sí mismo y, sobre todo, en su estilo.
