A RITMO DE CINE
Por Jordi Izquierdo
Según la Real Academia de la Lengua Española el ritmo se define como: “orden acompasado en la sucesión o acaecimiento de las cosas”. En el cine el ritmo se define como: “el tiempo que se crea en una película y el montaje dispone de la duración de los planos y relaciona los hechos que se narran”. Os hablaré de tres películas, que bajo mi modesto punto de vista, tienen un ritmo endiablado. Quizás no desde el principio, pero sí desde que en el film hay un suceso que hace que la trama se vuelva “loca”.
La primera de ellas es de un director llamado Howard Hawks, me refiero a su película HIS GIRL FRIDAY (1940) que aquí conocemos como LUNA NUEVA. Protagonizada por Cary Grant y Rosalind Russell, el ritmo de esta película se vuelve frenético desde el momento que Hildy Johnson (Rossalind Rusell), la mejor periodista del Morning Post anuncia que deja el periodismo, el editor y exmarido de esta, Walter Burns (Cary Grant), se empeña en retenerla y de paso volver a conquistar su corazón. Para ello le pide que haga un último artículo, las últimas horas de vida de Earl Williams, un miserable al que están a punto de ahorcar y cuyo diario está deseoso de conseguir el indulto. En el momento que Hildy Johnson acepta realizar un último trabajo para su jefe y se acerca a la sala de prensa de la prisión, el ritmo de la trama se vuelve aún más loco.
La segunda, la realiza un director que había trabajado con Howard Hawks en la comedia “Ball of Fire” (Bola de Fuego), nos referimos a Billy Wilder y su comedia SOME LIKE IT HOT o como la conocemos en nuestro país CON FALDAS Y A LO LOCO (1959). Si en la primera el trio de la alocada historia la forman una expareja y un condenado a muerte, en esta el triángulo protagonista lo conforman dos músicos de bajos fondos, Tony Curtis y Jack Lemmon, que se tienen que disfrazar y entrar en una banda de chicas porque han sido testigos de un asesinato. Es cuando entran en esta banda cuando ambos dejan la amistad de lado y rivalizan por el amor de la cantante de la banda, Marilyn Monroe. El ritmo de este film (obra maestra para algunos) se vuelve imparable en el momento que sus protagonistas dejan atrás la fría ciudad de Chicago y viajan en tren a la cálida costa de Florida, con una sucesión de gags que hacen que te sumerjas en el ritmo de este largometraje hasta los créditos del final.
La tercera de los largometrajes con ritmo del que quiero hablar está más cerca de nosotros. En 1961 un director llamado Luís García Berlanga realiza la que para algunos críticos es su obra más redonda, me refiero a PLÁCIDO.
En este film el trio protagonista está formado los actores Cassen, José Luís López Vázquez y el tercero en discordia es el utensilio que los trasporta por toda Manresa, un motocarro. Plácido Alonso (Cassen), el dueño del motocarro, debe participar en la cabalgata de noche buena que realiza la población para realizar una buena obra social, la de dar de comer a un pobre en la casa de los vecinos en la noche de Navidad. Pero al mismo tiempo debe hacer frente al pago de la letra de la compra de su motocarro, mientras que Gabino Quintanilla (J.L. López Vázquez) el coordinador de la cabalgata le irá poniendo obstáculos para que efectúe el pago de la letra.
El film acelera su ritmo en el momento que uno de los pobres que hay en casa de uno de los ricos, se pone enfermo y descubren que vive en concubinato con una mujer. Las personas más beatas de la cabalgata deciden por él, y buscan a la “pobre” con la que vive para casarlos de urgencias antes de que este muera. El ritmo de Plácido va in crescendo conforme avanza la película, pero es en su última media hora donde se vuelve alocado, con personajes (ricos y pobres) que van entrando y saliendo de la casa donde ha enfermado el indigente pecador, donde todos (secundarios y protagonistas) aportan su granito de arena a la trama final del film.
Luna Nueva, Con Faldas y a lo Loco y Plácido son tres películas no tan diferentes en el fondo. Las tres denuncian la sociedad en la que se desarrolla. Lo miserable del ser humano. Pero ambas están unidas por su ritmo cinematográfico.
