EN CUERPO Y ALMA

Por Dani Arrébola

Nos vemos esta noche…y las que hagan falta

Con laureles de prestigio como el Oso de Oro a la mejor película cosechado en Berlín y con el aplauso de la crítica que asistió a la Berlinale, llega en estrenos En cuerpo y alma, película de una cinematografía húngara a la que en los últimos tiempos nos estamos familiarizando con gran sabor de boca (es difícil olvidarnos de aquel Corazón Gigante llamado Fusi) es un auténtico tick verde y puede suponer todo un punto de encuentro para todos aquellos que huyen de ver «lo de siempre» y los que, aún consumiendo la metralla más ruidosa de la cartelera, desean tomarse un respiro y chute neuronal alternativo.

La historia, dirigida y escrita por Ildikó Enyedi (directora que llevaba hasta ahora 18 años sin ponerse detrás de la cámara), nos sitúa en un matadero a las afueras de Budapest donde Endre, el jefe del mismo, recibe la visita de Maria, una inspectora de calidad cuya extrema introspección provocará burlas a su carácter entre el resto de compañeros, que, no obstante, supondrá un ávido interés de Endre por saber quién se esconde detrás de esa inaudita timidez. La fascinación será mayor cuando ambos se enteren por sorpresa que cada noche sueñan exactamente lo mismo…y, claro está, la atracción mutua está servida.

Y el milagro se produce desde una carne fresca y sincera, servida sin ahorrar un lenguaje explícito que es capaz de reservar una sutilidad inteligentísima y construida plano a plano. A través de una idea hermosa como la de compartir sueños nocturnos, la película nos habla de una nueva manera de atender no solo a un naciente amor sino también a la interacción personal y selectiva, a una última esperanza por encontrar relaciones que nos enriquezcan en un mundo en el que parecemos abocados a apañárnoslas solitos. El ritmo pausado elegido por Enyedi, supone todo un acierto que no restará, en absoluto, un interés in crescendo del espectador por saber qué pensamientos ocupan los cocos tan exclusivos de Endre y, sobre todo, de Maria.

En cuerpo y alma es una de esas bocanadas de aire frescas en la cartelera que deberíamos aprovechar todos o casi todos, sobre todo, en estos días de tensiones tan «independientes». El filme te acompañará más allá de la vuelta de las luces a la sala, y lo hará durante buena parte de tiempo, el suficiente para saber que aunque prezca increíble, aún restan ideas y conceptos innovadores de los que aprender, estimular y, sobre todo, disfrutar.

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