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Foto de familia, Cécilia Rouaud

Por Pau Sauri Soriano

La fotografía borrosa de una familia rota

Hay momentos, instantes, que quedan grabados en la mente de una persona. No importa el tiempo que pase, siempre estarán allí para cuando necesites recordarlos, vivirlos o anhelarlos. Fotografías mentales e indestructibles. Puede que sea un episodio de tu vida malo, precioso, aburrido, gracioso, las comidas navideñas repletas de codos y cubiertos o un verano tórrido y en compañía de tus hermanos en Saint-Julien. Sin embargo, ya no serán nada más que eso, recuerdos. Foto de familia, la nueva película de Cécilia Rouaud, habla sobre esa sensación de vivir arrastrando la carga del tiempo, los años a la espalda que no paran de recordarte lo que fue, pero ya no es.

 

Poster Foto de familia

 

Mao (Pierre Deladonchamps), Elsa (Camille Cottin), y Gabriella (Vanessa Paradis); un desarrollador de juegos, una asistente social y una artista callejera. Tres hermanos, los protagonistas, con vidas totalmente diferentes y ajenas que se ven obligadas a coincidir a causa de la demencia de su abuela. En diferentes piezas he leído que la película juega con el drama y la comedia; no obstante, para mí, es el dramatismo del argumento lo que impera por encima de todo lo demás, aunque éste no esté demasiado bien trabajado. La falta de cohesión entre las vidas de los hermanos es algo que trasciende al hilo argumental, a veces te pierdes, no sabes del todo dónde estás y qué es lo que estás viendo. Hasta cierto punto, esta sensación tiene un sentido, sin embargo, al no dar suficientes explicaciones a los espectadores sobre lo que está pasando o no darles las respuestas que necesitan en muchas ocasiones, Roudaud acaba jugando con el peligroso límite de la insensibilidad, ése que no permite al espectador emocionarse.

Existe la creencia de que uno es duro con aquello en lo que ve potencial, eso me pasó a mí con Foto de familia. Había escenas en las que quería olvidarme de las tramas románticas sin sentido o los tormentos sin fundamento de los personajes, porque lo que veía realmente me gustaba. Hubo un detalle, sin embargo, que me sacaba constantemente de la historia: La casa de Gabriella ¿Cómo puede una mujer que se dedica al arte urbano tener un ático gigantesco en París? Sé que es un detalle insignificante, pero me he visto obligado a compartirlo.

Foto de familia es un drama demasiado ambicioso, si se hubiera indagado más en la psicología de los personajes con la intención de crear un todo, una cohesión narrativa, el resultado final hubiera llegado a los espectadores en forma de flecha emotiva, porque la historia y la verosimilitud existen.

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