Por Dani Arrébola
¿Cortometrajes con vida propia? Unos más que otros…
TRÁNSITO, de Macarena Astorga (España): La idea era buena: un hombre demasiado normal- de los de trabajar muchas horas en un despacho- se equivoca de desvío en la carretera… o mejor dicho de mundo porque a partir de entonces todo cambia. En estos 10 minutos de cortometraje le irán sucediendo fenómenos físicos inexplicables- no obstante el espectador más avezado los podría descubrir antes del resuelto final-. Lo mejor es la sensación de angustia creíble que desprende el actor Daniel Grao pese a realizar una interpretación forzada. No obstante al corto le falta fuerza y algo nuevo pues ofrece ingredientes demasiado consumidos por un espectador tan exigente como el del cortometraje. No hay nada nuevo en la técnica, ni en la fotografía ni siquiera en unos golpes de guión previsibles. Astorga ha dirigido un producto que flojea sin más, dejando al público sumido en la frialdad.
VOILE NOIR, de Montpellier (Francia): Es un festín de efectos especiales que simula los vuelos de aquellos súper-aviones ágiles e imponentes en plena Segunda Guerra Mundial. Se trata de un corto a contemplar sin buscar ningún tipo de respuesta. Seguramente no ofrezca la apoteosis de la técnica pero sí que vale la pena disfrutar los menos de 10 minutos de cinta para ver, sentir y evadirse por el aire en esos campos abiertos… si te da tiempo claro.
THE MAN WHO LIVED ON HIS BIKE, de Guillaume Blanchet (Canadá-Quebec): Es el corto más corto y el más original. Al menos se trata del más efectista. Ya laureado en el pasado
BCN Sports Film, asistimos a una sucesión de imágenes para ver cómo el protagonista realiza todas y cada una de las acciones que podamos hacer en nuestra vida…¡montado en una bicicleta! Con la cámara puesta en la misma bici poco más hay que decir en palabras. Mejor véanlo porque no desagradará ni al público gafa-pastas- aquél que busca algo en lo que pensar para exprimir el cerebro-.
OH SHEEP! (Alemania): El más divertido de los ocho que abrieron la traca de este
Filmets. De bien es sabido que las ideas sencillas explicadas de un modo divertido son las que llegan de forma más profunda al corazón del espectador. En este corto de animación dos pastores tendrán que lidiar con sus rebaños de ovejas porque éstas- al verse unas a otras- se pondrán demasiado contentas… Una excelente y amena sucesión de imágenes a ritmo de las notas de
Zorba, el Griego que en los títulos de crédito finales hicieron activar al público en sus butacas mediante
aplausos sonoros.
MATRIARCHE, de Guillaume Pierret (Francia): En líneas generales el producto que menos gustó. No se entiende en ningún momento ni está justificado el exceso de sangre para una historia que no lo requiere. Sería en largometraje la típica película judicial madre-hijo con un final amargo pero con la presencia superficial de ese amor filo-maternal . Aquí Pierret lo estropea casi todo con ese festín insulso de derroche rojo, violencia y armas que no hacen más que confundir e irritar a un espectador que más allá de un sentimiento congelado se queda inmóvil, indiferente.
A LA FRANÇAISE, de Superinfocom (Francia): Otro corto francés y otro de animación aunque mucho más flojo que el de las entrañables ovejas. Mediante figuras dignas de fábulas se nos muestra la corte de la Francia absolutista, la de los bailes y banquetes de Versalles. El filme no fluye en su totalidad y tan solo funciona a ratos, en esos momentos divertidos en los que sí logra soltar risas- que no carcajadas- entre el espectador. Pese a todo limpia la mente si la tienes demasiado enmarañada de tanta acción anterior.
METUBE, de National Film and TV School (Reino Unido): El más creativo, original y fuerte de esta serie de ocho. Metube es una pequeña obra maestra a ritmo del clásico tema Carmen Habanera. El espectador asistirá al cante en primer plano de August… o eso es lo que él intentará. Mediante un sinfín de cambios de decorado, fondo, filtros y movimientos de cámara el videoclip posee un ritmo vertiginoso lleno de todos los elementos que puedan excitar – y sin exagerar- al público más pasivo. No se pierdan absolutamente ni un sólo detalle de todo lo que ocurre en este sensacional Metube.
THE MASS OF MEN, de Gabriel Gauchet (Reino Unido): El mejor de estos ocho, y uno de los grandes favoritos a ser premiado en este Filmets. Un hombre, el cual tiene rostro que le han ocurrido muchas desgracias- sin eufemismos, putadas,- llega tarde a su reunión con su asesora laboral. Ese retraso tiene unas consecuencias inimaginables que harán crecer la angustia y tensión no sólo de los dos protagonistas sino de todo el escenario donde se desarrolla la acción. En
The Mass of Men cada plano tiene vida propia y una fuerza expresiva meritoria para tan poca cinta. Las interpretaciones de sobre todo
Peter Faulkner pero también de
Jane McDowell son tan reales y dolorosas que arden en la retina del espectador. Una auténtica maravilla de cortometraje.
PAPERMAN, de John Kars (EEUU): Con esta pieza,
John Kars se llevó el Oscar al mejor cortometraje de animación en este 2013. La historia es sencilla y bonita: chico y chica topan por casualidad en el instante tan cotidiano de esperar cada uno su tren en la estación. Se gustan pero el tiempo los desune porque el tren ya ha llegado y se han de separar. Curiosamente, esa misma tarde y bajo las tediosas y duras fachadas de lo que bien parece Manhattan el chico ofrecerá una exhibición de papiroflexia con la esperanza de que uno de sus aviones de papel alcance a la chica.
Paperman es un corto demasiado pretencioso y por qué no decirlo: cursi. Quizás se digiere mejor si se consume en el primer lugar de esta serie pero el último tras el peso de las pequeñas obras maestras precedentes, este cortometraje pierde.