GRAVITY (2013)

Bailemos un vals sideral y acertado 

Por Dani Arrébola 

originalBienvenidos a un baile por el espacio. A todo un vals por la gravedad capaz de tocar todos los temas universales -amor, búsqueda, superación, pérdida, etc- incluso con sus finos gramos de humor en su justa proporción. He dicho vals e, irremediablemente, os vendrá a la mente 2001: Una odisea del espacioPara los fanáticos de aquél clásico de culto no hace falta invitaros a ver Gravity, seguro ya lo habéis hecho. Para los detractores de la cinta de Kubrick, os aseguro que Cuarón ha hecho otra cosa y os empujo igualmente a verla.

Un Alfonso Cuarón que, desde la excelente Hijos de los hombres en un ya lejano 2006 no nos había brindado nada destacable hasta en esta ocasión. Y ahora lo hace mano a mano con su hijo Jonás donde el padre mueve la cámara y el hijo pone la pluma a un guión sencillo, honesto y profundo. El escenario donde se desarrolla la acción ya es en sí algo nuevo: el espacio sideral. Y no es original porque nunca se hayan filmado astronautas con naves por el espacio sino porque precisamente aquí vemos a los humanos sin esas naves y flotando por esa nada tan fascinante como ausente. Esa es la palabra: ausencia. La ausencia de todo: de aromas, luz y metales como expresó Neruda en Si tú me olvidasLa ausencia de sonido mientras Sandra Bullock y George Clooney – los cincuentones más deseados de Hollywood- contemplan nuestro imponente planeta Tierra y nosotros, inevitablemente, la contemplamos junto a ellos sin interrumpirlos, sin hacer ruido…

gravity-banner-imagenGravity es un suave vals donde nunca antes en el cine nuestros ojos tuvieron la sensación de estar bailando. Uno siente que está viendo la película descalzo y desnudo, sin ropa. También desnudo de mente. Gravity elimina desde el primer segundo cualquier problema cotidiano – ya sea amoroso u oneroso- que uno pueda tener antes de entrar en la sala. En esta cinta sí que encaja aquella frase que decía Pedro RuizLo bueno del cine es que durante dos horas los problemas son de otros. 

En cuanto a la técnica, Gravity es la apoteosis de los efectos digitales a día de hoy. Uno se lo cree absolutamente todo cuando lo que vemos  y sentimos es lo más parecido a estar en el espacio, y de verdad. Vale la pena elegir un cine con buena pantalla 3D para disfrutar aún más si cabe con esta sensación. Los peros que le pueden poner los más perfeccionistas no son más, seguramente, que las pequeñas trampas de ingeniería que se intercalan en el filme pero inclusive estas trampas son necesarias para que el filme funcione con el paso del metraje. Con una acertada música épica de Steven Price, Cuarón usa el lenguaje visual con un cuidado ortodoxo, íntimo y tan exclusivo que a veces parece que las escenas de extrema tensión estén improvisadas. Gravity es suavidad en la brusquedad. Es la belleza de la paradoja.

gravity-errores-2-644x362Si Gravity fascina por la técnica, también ha de fascinar por su mensaje. Un mensaje sencillo de amor por una vida que es el regalo más preciado que poseemos.  La cinta nos recuerda que no podemos cometer ese error tan común al tratar sobre cine, esto es, que no es imposible hacer una buena película si no hay un guión bueno y complejo. El éxito en esta ocasión no bebe tanto de hilvanar en la complejidad sino de llegar a lo más profundo del corazón del espectador de una forma sencilla… extraordinariamente sencilla.

Gravity es de los mejores regalos de este año. Lamentarás que se enciendan las luces de la sala porque desearás pegarte a tu butaca para bailar y volar con Bullock y Clooney  (que por cierto están correctos sin brillar demasiado)  hasta la extenuación. Bravo por Cuarón porque, como casi siempre- y con una cinta que es muy  difícil no imaginársela de aquí a unos años como cinta de culto- lo ha vuelto a lograr: hacer sentir hasta la satisfacción al público.

Puntuación Ránking Apetece Cine: 7,8 

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