KINGSMAN: EL CÍRCULO DE ORO
Por Dani Arrébola
Píntame la cara y siente el espía que va espiando
Hace tres años que se presentó en sociedad Kingsman: Servicio secreto, asombrosa y admirable historia que narraba las peripecias de un novedoso agente secreto inglés, y desde entonces esperábamos con ganas una nueva entrega que nos siguiera sorprendiendo, a pesar de que todos sabemos que segundas partes nunca fueron buenas…Y la espera concluye en este inicio de otoño en el que nos llega de estreno Kingsman: el círculo de oro, una segunda parte también dirigida por el británico Matthew Vaughn y que cuenta con un elenco en el que repiten protagonistas como Taron Egerton o Colin Firth y se cuelan otros como una rejuvenecida villana Julianne Moore e incluso un exótico Elton John haciendo de…¡Elton John!
El guion, basado en los personajes del comic de Mark Millar y Dave Gibbons, sitúa a nuestros ya familiarizados y elegantes agentes secretos en medio de una global amenaza: la ideada por Poppy (Julianne Moore), la líder del denominado grupo «El círculo de oro» y quien es una psicótica e inteligentísima mujer, obsesionada con la legalización de las drogas y que ha sido capaz de inyectar un poderoso virus entre todos aquellos «pecadores» que han consumido sustancias «prohibidas» y que quedan retratados con una hinchazón progresiva en sus rostros pintados prácticamente de azul. El grupo de buenazos y combativos espías compuesto entre otros por Merlin (Mark Strong), Eggsy (Taron Egerton) o un recuperado Harry Hart/Galahad (Colin Firth), intentarán poner freno con sus inusuales habilidades -entre las que se incluyen unas gafas con poderes que no se encuentran ni en las ópticas Alain Afflelou- a esta propagación vírica de la que no se salvan ni las personas más cercanas y queridas de los protagonistas…¿Lograrán salirse con la suya?
Pues de esta última pregunta será el cómo y no el qué lo que nos interese ir respondiendo a medida que los minutos y la adrenalina viajen por un metraje que apenas deja espacio para el reposo. La munición ruidosa de la saga se cuela aquí con el mismo dinamismo que en la primera aunque seguramente con menos sorpresa que en Servicio Secreto. Y es que a pesar de que el rock and roll aguerrido y espontaneo aquí lo pone un Elton John con muchos más minutos chupacámaras de los sospechados de antemano, la película parece resentirse de la presión ejercida en su primera entrega que de algún modo nos obligaba a exigir una mayor creatividad. No obstante sería injusto estacionar el juicio en esta falta de ideas si tenemos en cuenta que el filme se las arregla para tocar temas como la hipocresía política -encarnada directamente en el Presidente de los EEUU- o el maquiavelismo, exhibido aquí como una cornamenta sexual que justifica la salvación mundial.
Kingsman: El círculo de oro no iguala el nivel de su predecesora pero, aunque algo forzada, sí que es una continuación digna y suficientemente entretenida para los que hace tres años se quedaron prendados de estos sexis espías con montura de gafa incluida e incluso para acercar a un nuevo público que no conoce las aventuras que rodean a la compañia Statesmen. En una cartelera que empieza a revolotear con fuerzas, será como siempre cada cual quien decida sobre si le compensa o no rascarse el bolsillo y evadirse de la rutina durante casi dos horas y media de metraje.
