PAT GARRETT Y BILLY THE KID (1973) Dirigida por Sam Peckinpah
Planos largos y preciosos dispuestos a cámara lenta… Música del irrepetible Bob Dylan «Knockin on Heaven’s Door», para una de esas escenas inolvidables de una película inolvidable. El western parecía caducado, pero entonces apareció el único cineasta capaz de reconvertirlo: Sam Peckinpah. Entre otras joyas, el realizador californiano regaló al público la mirada de James Coburn, una mirada de madurez y arrepentimiento ante la estupidez de matar a un hombre: de quitarle no sólo lo que tiene sino todo lo que podría tener…
