SONIC, LA PELÍCULA

Por Aitor Fernández

Rápido y fiable 

Rápido, veloz y desbocado. Quizás un poco más pausado que en la pantalla de tu antigua SEGA, pero aun así supersónico. Así es Sonic y así estarán muchos a partir de este 14 de febrero, locos por ver de nuevo a su amigo azul, esta vez en la gran pantalla. Quizás el proceso de producción del film también fue desmedidamente rápido y ansioso. Tanto, que el enfado de la comunidad fan “obligó” a cambiar el diseño del mítico personaje de SEGA, quien en el primer tráiler lo vimos prácticamente irreconocible. El diseño con el que finalmente ha salido el film se hace más ameno a la vista y, al menos, más común para un alienígena adorable y peludo.

Sonic,  que parece ser el primer largometraje de peso que dirige Jeff Fowler, cuenta con un presupuesto aproximado de 95 millones de dólares. Y digo que parece ser el primer largometraje de peso porque el director ya cuenta con varias piezas realizadas y algún reconocimiento que otro, como su nominación al Oscar a Mejor Corto de Animación por “Gopher Broke” en 2004. Fowler se atreve a meterse de lleno en el universo de Sonic acompañado nada más y nada menos que por Jim Carrey y James Marsden. Ambos desempeñan unas interpretaciones que encajan de maravilla con lo que pretende la película, entretener. No se busca en ningún caso la grandilocuencia ni encontrar nada revolucionario o revelador dentro de la película, únicamente entretiene y hace reír a su público. Vemos a un Sonic que más allá de hacer frente a sus enemigos o al primer villano de turno tiene que enfrentarse con un enemigo mucho más fuerte, la soledad. Su primer gran acometido es que su súperpoder permanezca en la sombra, el mismo que tenían Los Increíbles, pero ellos al menos podían hacer frente al problema juntos.

La estructura de la película no desentona para nada con lo que nos trae Marvel un par o tres de veces al año. Para Sonic se ha usado la Fórmula Marvel. Te guste más o menos, es una fórmula que funciona. Y, no nos engañemos, esta película aparte de lo romántico: “para toda la familia”, “para entretener”, “para reír” también busca, obviamente, “funcionar”. Como no podía ser de otra manera, esta fórmula aquí también parece funcionar, no sólo por el camino del héroe que siguen Sonic (Ben Shwartz) y su amigo Tom Watchowski (James Marsden) sino por el ingrediente habitual de esta receta. La comedia. El doctor Robotnik, interpretado por un sobreactuado y acertado Jim Carrey, es un inteligentísimo villano pero que queda constantemente delatado, no solo por su poderosísimo y supersónico oponente sino por su rostro. Cuesta mucho creerse que un villano con la cara de Jim Carrey no va a estrellar su coche en la primera esquina o no se va a chocar con la primera farola que se cruce. Pero entiendo que esa es la gracia. Al fin y al cabo, vemos a un Sonic que se contagia del espíritu que desprendemos los que vivimos aquí en la tierra, se contagia de lo bueno que desprenden los humanos. Quiere tachar todos los puntos de su “bucket list”. Y, cómo siempre, lo hace rápido, veloz y desbocado. O quizás no siempre.

Rápido, veloz y desbocado. En la gran pantalla hemos podido ver a Sonic de otra manera. Quizás un poco más pausado que en la pantalla de tu antigua SEGA, pero mucho más humano… ¡Ah!, y ¡supersónico!

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