BRIGHT

Por Samuel Fonfría

El dinero vuelve a superar al arte 

La superplataforma de películas y series, Netflix, nos presenta su nueva producción millonaria, Bright. Protagonizada por Will Smith y dirigida por David Ayer (Escuadrón Suicida, Corazones de Acero…)

La cinta nos sitúa en un universo alternativo en el que la vida funciona igual, solo que en el planeta tierra conviven las razas de humanos, orcos, elfos y hadas desde el inicio de los tiempos. En el cuerpo de la policía dos agentes totalmente distintos, un orco, Jakoby (Joel Edgerton), el primero en ser policía de su especie, y un ser humano, Ward (Will Smith) se verán metidos en un conflicto que cambiará por completo sus vidas. Durante una guardia, aparece una varita mágica, un arma muy poderosa, y deberán huir con ella para que esta no acabe en malas manos y se cree un conflicto con consecuencias irreversibles.

Desde el primer momento, el espectador será consciente de que asiste a una película que no causará un torbellino de emociones. Lo que prima en la historia es la acción y la diversión y, por desgracia, no la percibimos. Poder ver a Will Smith en la pantalla es de agradecer ya que siempre cumple en sus interpretaciones aunque nadie lo recordará por este papel. La música, los efectos digitales y la caracterización de los personajes ayudan a convertir el film en una experiencia de disfrute realmente plena. Aunque, la parte más importante del pack, la historia, cojea. Los personajes secundarios están tirados a la basura, no hay ni un ápice de interés por involucrarlos en la historia y eso trae como consecuencia crear un refrito de “Dos policías rebeldes”. Este universo ficticio está totalmente desaprovechado ya que advertimos que podría haberse trabajado una historia con grandes conflictos pero se ha preferido optar por la acción desmedida.

Después de Bright, vemos que Netflix mantiene su postura de no dar una profundidad narrativa a sus películas que, no obstante, sí otorga a sus series. La empresa continúa enfocando los largometrajes con un aspecto más comercial, una práctica destinada al público menos exigente. Esperemos que en el futuro madure este tema y nos traiga films a la altura de House of Cards, Stranger Things o Mindhunter.

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