CANNES 2015: JORNADA 5
Por Dani Arrébola
Moretti aburre aunque logra mantener su respeto ganado; la de Van Sant será una mancha importante en su carrera
Moretti y Van Sant eran dos de los directores más esperados para pasar por el tan importante como inútil juicio de los críticos en la sección oficial de este Festival de Cannes 2015 y, medio convenciendo el italiano, el que sí ha dejado a todos convencidos y unidos de forma indivisible ha sido el estadounidense. Y ha sido una convicción para mostrar la tarjeta roja a Gus Van Sant por la infame y fallida película que aquí presentaba, llamada The sea of trees y perdida por el mismo bosque que pregona su título. Ni los vips, Matthew McCounaghey y Naomi Watts (la presencia de ambos en la alfombra roja es la única razón comprensible para que la cinta se haya colado por aquí), son capaces de salvar este absoluto fiasco. The sea of trees provoca sonrojo y unas ganas de pagarle a su director una buena temporada de balneario a fin de que pueda purificar sus ideas, retornar a sus esencias artísticas que tan bien plasmó en películas como Elephant (2003) o Mi nombre es Harvey Milk (2008)y, en definitiva, recuperar a sus fans -y no tan fans- que aquí se han perdido por el denso y estúpido bosque del suicidio en el que transcurre la historia.

En la misma, un McCounaghey desolado decide viajar a Tokyo donde existe un vasto bosque famoso por ser el elegido por muchos visitantes como el mejor lugar para suicidarse. Por allí, no obstante, conoce al personaje arrepentido de Kenji Watanabe, totalmente perdido a la hora de encontrar la salida a tan oscuro bosque y totalmente desubicado en el filme. El actor japonés se limita a deambular, llorar y gemir con generosidad pero sin efecto para un espectador que empezará a bostezar a los pocos pasos del frondoso peregrinaje. Para más inri, se entremezcla en flashback Naomi Watts, la esposa de Matthew y principal motivo para que éste decida despedirse de este mundo terrenal y tangible y pasar así a un posible «más allá». Lejos de ayudar a darle algo de oxígeno, entendimiento y diversión a la trama, tan sólo queda constatado con estos parones y regresos al pasado, que el invento de J.J. Abrams en la serie Perdidos ha hecho mucho daño… Y en las casi dos horas de odisea agreste, no sobresale en ningún minuto la emoción, ni en el rostro de un McCounaghey que no puede hacer más con sus gestos que limitarse a sacar petróleo de donde no hay, ni en el motivo argumental que nos pretende hacer llorar con la importancia de la vida y que sólo logra que atendamos a la importancia de mirar el reloj, para ver el tiempo perdido y el que queda por perder. Vamos, para qué seguir rellenando parrafotes…
Una vez encontrada la ansiosa salida del bosque, pudimos ver el último trabajo del inteligente y reflexivo Nanni Moretti. Con una declaración de intenciones presente en su mismo título, el homenaje a la madre que brinda el cineasta italiano merece todo el respeto por su retrato profundo y nostálgico a la que debiera ser la persona que más queramos desde el minuto 0 hasta el añadido de nuestra existencia. La empatía buscada con esa hija que se ve desolada y desprotegida por su enferma madre, existe con el espectador, pero el problema de esta cinta es su densidad. El buen papel de Margherita Buy, como la protagonista directora de cine e hija -junto al propio Moretti que hace de hermano- de la Mia Madre, no es suficiente para evitar la desgana o para encontrar el entusiasmo necesario con tal de seguir la historia enganchado con la máxima intención. Moretti seguirá mereciendo todo el respeto por la crítica, pero es evidente que Mia Madre no es su mejor película. La arriesgada aparición de un John Turturro muy pasado, encargado de dosificar la tristeza de la inminente pérdida maternal a través de unas gotas -en algunas escenas gotazas- de humor, no molesta, pero tampoco aporta nada al conjunto de lo que quiere explicar Moretti.
Así que seguimos esperando a una Palma de Oro perezosa… quizá para el joven Nemes que con su Son of Saul ha dejado asustada a tres cuartas partes de la crítica, quizá para Haynes y su cuidadísima Carol o quizá hemos de esperar a las últimas jornadas para ver por fin -a la quinta intentona sería la vencida- sonreír con el premio en la mano a Sorrentino y su Juventud…
