Eureka: de Ford a Apichatpong
Lisandro Alonso entiende el cine como un santuario o una crisálida, y lo despoja de lo accesorio. La magníficamente intrincada «Eureka» se abre hacia muchas direcciones, y se demuestra que su hacedor ha interiorizado las constantes de sus predecesores del cine moderno. El prólogo, que rima directamente con su anterior largometraje, “Jauja”, relee el western…
