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JORNADAS 3 Y 4

Por Dani Arrébola

De los nubarrones llueven las péliculas fértiles

Lo afirmaba un proverbio chino aquello que nutre al título de esta ¿crónica?donostiarra pasada por agua y pintxos pero sobre todo por películas que, al fin, nos están contando cosas que podemos entender hasta los más borregos.

Que Dios nos perdone confirmó varias cosas: la promesa de Sorogoyen que asomaba por Stockholm ya no es promesa sino realidad; Antonio de la Torre y Roberto Álamo son dos de los cinco mejores actores del país; nuestro cine se ha ganado por derecho propio ser la primera potencia en el siempre harto complejo thriller detectivesco; la película hará taquillazos desde su primera hora de estreno teniendo en cuenta la interacción sorprendente y estimulante con el público presente en el Teatro Principal. Cuento más sobre esta película clickando en el siguiente VÍDEO.

Pero si trasnochar valió la pema para ssr perdonados por Dios, éste dios donostiarra nos ha recompensado asimismo con un madrugón fructífero. En Lady Macbeth hemos conocido a Florence Pugh (linkearemos en breve la entrevista que nos ha concedido), una actriz de 20 años con mucho aire a Emilia Clarke pero aún más guapa y, por supesto, mejor actriz. Con su rostro magnético es capaz de enamorarte y repudiarte con el simple gesto de servirte una taza de té, construyendo un personaje potente en una adaptación de la famosa obra de Shalespeare a la que tan sólo le falta un aliño de emoción en su guiso prohibido, oscuro y tétrico.

Poco de tétrico y sí mucho de colorido, ritmo y pachangueo traía el siempre ruidoso y sorprendente Emir Kusturica con su último trabajo On the milky road, una fiesta a los sentidos más a la intemperie en cuyo alegato anti-bélico se cuela la elegancia y belleza de una Monica Bellucci que aquí hace no de una lechera cualquiera sino de…pues eso una lechera Bellucci. Y Monica nos atendió en una charla tan viva y emocionante como su mirada, que carga con liviandad y madurez, y que escucharemos en breve en Apetece Cine.

Y perfumados del aroma de bellezas, no nos importa soñar con las mismas, pactar con Dios otro día de lluvia mientras sigan lloviendo calidad de historias en la pantalla.

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