CABECERAS SERIES DRAMA 1/16 de final: LOS SOPRANO vs CREMATORIO


LOS SOPRANO

Uno de los mayores ejemplos de cómo un simple suceso cotidiano se convierte en toda una seña de identidad en la retina seriéfila. En imagen,la figura de Tony Soprano (James Gandolfini) el gran protagonista de esta serie que supuso el inicio de la era dorada de la pequeña pantalla, conduce su coche desde Nueva York hasta su casa en Nueva Jersey. Entre el recorrido, asistimos  al paso y pago del peaje del túnel Lincoln que conecta ambas ciudades, mientras vemos por el retrovisor del coche de Tony, los monumentos más identitarios de Nueva York (las torres gemelas hasta la temporada cuarta que fueron derruidas cuando ocurrió el 11-S),  además de los barrios a la entrada de Nueva Jersey que se nos muestran in crescendo: de barrios-bajos a casas de lujo donde vive este mafioso «vulgar y familiar» en minuto y medio que dura la pieza audiovisual.  Esa simplicidad supone precisamente la grandeza de esta cabecera, el mostrar la rutina práctica de uno de los cabecillas de la mafia de New Jersey y en la importancia que posee la casa y familia en una serie que se convirtió rápidamente en leyenda.

Y todo ese trayecto acompañado por un tema magistral como ruidoso, el mismo ruido que se atribuye a la mafia, «Woke up this morning» de Alabama 3, una letra ligada a los pensamientos del protagonista, Tony, que desde sus primeras notas se convirtió en todo un himno de la HBO durante 8 años. Traducida al castellano en su primera estrofa el tema dice así: Te levantaste esta mañana, tenías una pistola, Mamá siempre había dicho que tú eras el elegido
Todo un acierto estético y musical del creador, David Chase, para una de las series más influyentes de la pequeña pantalla.

CREMATORIO

La cabecera de la que posiblemente sea una de las producciones españolas de mayor calidad de los últimos 10 años, está repleta de un sinfín de imágenes ligadas al mundo de la mafia emergente en el litoral español de los 90 sobre la industria de la construcción. El tema que se encuentra en la discografía de  Loquillo y los Trogoloditas, tiene un nombre tan simbólico como irónico «Cruzando el paraíso».  La melodía llena el casi minuto y medio de pieza con fuerza y se usa aprovechando su entrada a partir del estribillo. Una canción rockera y ligera para acompañar a la sucesión de selectas imágenes que forman parte del colectivo de todo un ambiente singular, conjugando tanto la gloria como la destrucción del afán inmobiliario litoral.

Y entre toda esa abundancia y riqueza de imágenes encontramos desde los planos generales que muestran paisajes idílicos de los hoteles a pie de playa, hasta el consumo masivo de mal ocio en los club de alterne nocturnos pasando por planos detalles de fuegos que queman papeles y establos como pueden quemar toda un modo de vida. Se trata de una apuesta firme, coherente y seria que busca ser un altavoz para demostrar que en España también se cuida la pequeña pantalla.

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