THE FIGHTER

Por Samuel Fonfría

 

No es necesario ser boxeador para combatir

Las películas relacionadas con el boxeo se han consagrado a lo largo de los años como uno de los subgéneros más queridos y apreciados por el gran público del séptimo arte. Podemos citar grandísimas obras como Toro Salvaje o Rocky que han marcado una época. Aunque, a causa de esto, hay muchas otras que viven de la renta de estas primeras y reciben mucho más de lo que ofrecen. Después de un mes de confinamiento en nuestras casas, encontrar una película interesante para ver se convierte, cada vez más, en una complicada tarea. Por eso, hoy hablaremos de The Fighter, un filme de 2010 que ha ido diluyéndose con el tiempo a causa de franquicias que han copado este campo a golpe de talonario.

La historia, basada en hechos reales, se sitúa en los años 80, en un pueblo de Estados Unidos llamado Lowell. Micky Ward (Mark Wahlberg) es un boxeador que está pasando una mala racha. Su hermano Dicky Eklund (Christian Bale), un exboxeador con talento, pero muy conflictivo, le entrena para convertirlo en un gran boxeador y alcanzar la gloria.

El filme, dirigido por David O. Russell (El lado bueno de las cosas, La gran estafa americana), se distancia radicalmente de la gran mayoría de las películas sobre boxeo de los últimos años. Rompe con el espectáculo y sensacionalismo barato para ahondar en un conflicto mucho más importante que el combate en el ring, la familia. Lo mas interesante de la cinta es el entramado conflictivo que se crea con los personajes. El director concibe la historia apartando lo superfluo y aterrizando de lleno en la vida más llana y visceral a la que todos nos enfrentamos en nuestras vidas.

La inteligencia del director hace que una de sus puntos débiles como es el manejo de la cámara, sepa usarlo a su favor, realizando una obra muy intimista que tiene siempre puesto el foco en derrochar realismo en todo momento. Si hay que catalogar de alguna forma el trabajo de Russell con los intérpretes, la expresión adecuada sería sincero. Sabe cuando apagarlos o vitaminarlos en función de la trama y concibe un trabajo coral impecable, esquivando con éxito toda clase de clichés o referencias trabajadas antaño.

The Fighter es una película que se centra en lo relevante de la esencia humana. No descarrila por tramas innecesarias que buscan sinsentidos narrativos pero si financieros. Desciende al barro de sus personajes, a su combate real que tienen que afrontar todos y que será el que realmente determinará el rumbo de sus vidas. Estamos delante de una lección de humanidad, no por ser tierna ni dulce, si no por ser amarga y adulta, pero también plausible.

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